El greenwashing tiene su origen anglosajón de green, que significa verde, y washing o whitewash, que significa blanquear o encubrir. En la práctica, esta engañosa forma de propaganda es conocida de varias maneras como ecoblanqueo, brillo verde, lavado de imagen verde, entre otras. Sin embargo, sin importar cómo lo llamen, no es más que una práctica engañosa para persuadir al público de que los productos, objetivos y políticas de una organización son respetuosos con el medio ambiente.
Origen del Greenwashing
El greenwashing es un anglicismo derivado de whitewashing (blanqueo de dinero), con una connotación «verde». Fue un término acuñado en los años ochenta por Jay Westerveld, un reportero ambientalista americano, que observó que en los hoteles existían placas que promovían la reutilización de las toallas con el fin de ahorrar agua, al no lavarse a diario y así «preservar la naturaleza». Sin embargo, el periodista observó que esta medida no tenía relación alguna con la política ambiental del hotel, sino que evidenciaba un fin netamente comercial.

